Una vida oculta

Por Francisco Pérez


La conciliación entre el entretenimiento y los buenos valores siempre ha sido un trabajo bastante exigente para los guionistas y productores del cine. Especialmente cuando no quieren andar inventando interpretaciones que terminan siendo un intento desesperado por encontrar algún valor donde no lo hay. Pero pueden llegar a otro extremo: al extremo de creer en el uso excesivo de significado y olvidar por completo el sentido técnico y artístico del cine. En este caso, A Hidden Life es un punto medio lleno de significado y, a mi parecer, lleno de arte y técnica. Desde la impresionante dirección de Terrence Malick, cuyas películas suelen estar dotadas de cierto sentido trascendental; la visualmente divina fotografía de Jörg Widmer y la música, la gloriosa música que llena de sentido a la cotidiana vida de Austria, de James Newton Howard, hacen de esta película un viaje inolvidable a la vida de Franz Jägerstätter.


La película es un relato biográfico que nos inserta en la cotidiana vida de Franz. La primera parte de la película es un homenaje a las vidas sencillas que habitan el planeta. Sin prisas, con silencios, el día a día de un granjero austriaco se nos presenta, de forma divina, entre los Alpes germanos. En la simplicidad y en las detalladas escenas de lo común, Terrence Malick nos lleva a recorrer lo conocido, la vida misma, desde una visión renovada. La segunda parte de la película comienza con la objeción de conciencia de Franz, tras negarse a jurar lealtad al Tercer Reich. El relato culmina con el deseo de una familia por perseguir el bien a pesar de las contrariedades.


La película está dotada de un gran contenido católico. Desde la devoción misma de los personajes, hasta las costumbres religiosas reflejadas en el día a día de los protagonistas, la película muestra la sencillez y la profundidad del mensaje cristiano. Malick se dedicó a hacer una representación del catolicismo abarcándolo todo. Desde temas tan profundos como el sentido del sufrimiento, el amor, la intercesión divina, la filiación y el imperativo mandato de Cristo a seguirlo de cerca. Malick realiza un guión en donde al final de la película te encuentras a los personajes entablando una estrecha conversación con Dios. Si bien es característico de Malick, las oraciones de Francizca, la esposa de Franz, pidiéndole a Dios que libere a su marido, superan a cualquier acercamiento cinematográfico a la fe católica.


Y no separado del sentido católico, sino más íntimo a los otros, es la insistencia del director por mostrar lo ordinario de la vida. Gran parte de lo que vemos en pantalla son escenas llenas de cotidianidad, normalidad y belleza. Cada escena es capaz de resumir toda la película, cada silencio tiene un sentido, cada imagen, un sentimiento. Escenas dedicadas completamente a mostrarnos el trabajo, la familia, el amor, la amistad y el trato con Dios, llenan la película de un verdadero sentido católico. Lo verdaderamente dramático en la película es la belleza encontrada en la vida sencilla y cotidiana. El papá jugando con sus hijas cautiva más que cualquier guillotina, y Malick lo sabe.


En torno al misterio de lo sencillo gira la trama de la película. Los silenciosos actos de Franz nos cuestionan sobre nuestra forma de vivir. Nos invitan a preguntarnos cuál es el sentido de lo oculto, de lo divino que nadie ve. Nadie vio jamás los sufrimientos de Franz, y tales sufrimientos no lograron cambiar el rumbo de la guerra; esos martirios silenciosos, escondidos, generados por nuestra insistencia en permanecer unidos a nuestros ideales. Los sufrimientos de una familia despreciada por haber traicionado a la patria, de una madre al sufrir el desprecio, de unas hijas al perder a un padre, son estos los dolores sin sentido, perdidos en la memoria de nadie y recordados por los ya muertos.


¿Cuál es el sentido entonces? ¿De qué sirve la Cruz si todos la han olvidado? Al final de la película suena una oración de Francizca, oración en la cual se hace la misma pregunta. Malick nos ofrece una respuesta llena de un sentido sobrenatural: al final no habrá ningún misterio. En ocasiones nos llenamos de un gran afán por comprenderlo todo, nos creemos capaces de conocer el sentido de cada misterio. Pero en ocasiones no podemos, hay sufrimientos carentes de explicación, cuyo propósito no conocemos. Pero al final, todo se sabrá, nuestros sufrimientos cobrarán sentido. La sentencia puede parecer fatalista y pesimista, pero nuestras preguntas sólo tienen una respuesta, y es la misma respuesta de quien se pregunta por qué Dios mató a su único Hijo. Tal respuesta la conocemos, pero no la abarcamos por completo, y nunca lo haremos.


Por ahora solo los invito a que vean la preciosa película de Malick. Es larga, bella y llena de sentido. Pero creo necesario hacer una advertencia: en ocasiones puede parecer aburrida, pero tenemos que esforzarnos en encontrarle ese sentido, el sentido que goza lo cotidiano, es como encontrar lo hermoso, día con día, en la vida ordinaria.


“The growing good of the world is partly dependent on unhistoric acts; and that things are not so ill with you and me as they might have been, is half owing to the number who lived faithfully a hidden life, and rest in unvisited tombs.”

George Eliot


#SantosHoy

160 vistas
universidad panamericana  Campus guadalajara
  • White Instagram Icon
  • White YouTube Icon
  • White Facebook Icon
  • Twitter - círculo blanco

capellan@up.edu.mx

Álvaro del Portillo No. 49

Ciudad Granja CP 45010 Zapopan, Jalisco, México

Conmutador: +52 (33) 1368 2200

©2020 por Capellanía UP Guadalajara

CAPELLANÍA.png