El acontecimiento más sorprendente de la historia

Actualizado: jun 5

Por Sebastián Iñaki Lizárraga


La Pascua de Resurrección es la más subestimada de todas las fiestas cristianas. Se tenía que decir y se dijo. En Navidad, la otra gran celebración de nuestra fe, hacemos una espléndida comida, con nuestra casa decorada; en Cuaresma tenemos la ceniza, el ayuno y la abstinencia… pero ¿y en Pascua?


No se trata de comparar entre nuestras celebraciones, porque cada una tiene su tradición especial. No quisiera restarle importancia a ninguna de ellas. Más bien, lo que intento transmitir es que a la Pascua la tenemos algo abandonada. No es ningún misterio que esta es la fiesta central de nuestra fe, por lo que podríamos tener algunas ideas para que, esta Pascua, que vivimos en cuarentena, pueda ser una fecha más especial, y no un día cualquiera de vacaciones.


Pero antes de llegar a ello, tenemos que figurar bien qué es lo que celebramos. Imaginemos cómo habrá sido vivir el episodio de la Resurrección. Los Apóstoles, después de haber sabido de la pasión y muerte de Jesús, seguramente estaban derrotados, impotentes, y sin saber qué hacer ahora. Además, estaban muy tristes, pues Jesús aparte de ser su maestro, había sido un querido amigo.


Y después, se dio lo que, en palabras del papa Francisco, fue el “acontecimiento más sorprendente de la historia”[1]. Lo inimaginable sucedió aquel día: un hombre venció a la muerte después de haberla sufrido. Los evangelios narran que los discípulos tenían una mezcla de emociones: por un lado, alegría, porque Jesús estaba allí, vivo, comiendo y hablándoles, y por otro, asombro, porque todavía no habían comprendido que ese no era el fin de Jesús.


En el momento de la Resurrección fueron las 3 personas de la Santísima Trinidad quienes actuaron conjuntamente.[2] Esto quiere decir que Jesús realiza su propia resurrección, por lo que se confirma que él tiene naturaleza divina. Y como puede resucitarse, también puede resucitarnos a nosotros.


Ahora bien, los seres humanos estamos compuestos de cuerpo y alma. Por eso, resucitar no es simplemente vivir como fantasmas, sino que, cuando resucitemos viviremos con nuestro cuerpo, pero en un estado glorioso. ¿Te imaginas vivir en tu cuerpo, pero incorruptible, contemplando la gloria de Dios? La resurrección es una idea que nos puede llenar de asombro y de gozo, como a los Apóstoles.


Entonces, la Pascua es un día alegre, y la fiesta central de nuestra fe ya que esta sólo tiene sentido con la Resurrección. Entonces, hoy que celebramos la Pascua, tenemos la oportunidad de vivirla de manera especial. Cuando digo que es una celebración importante, a la que deberíamos dar más valor, no me refiero a que tengamos que hacer grandes banquetes, decoraciones o pirotecnia. Al final, cuenta mucho más una profunda celebración interior, que todos los signos exteriores que podamos hacer.


Esta Pascua que viviremos en cuarentena puede ser una gran ocasión para darle aquel sentido. Cada hogar cristiano puede ser fuente de mayor alegría este domingo, en el que podemos poner un poco más de empeño en convivir unos con otros y acercarnos más a Dios.


Tener presente que esta vida es un camino para otra vida eterna nos puede dar un enfoque disruptivo. ¿Tú, qué piensas hacer hoy para conmemorar este día que nos presenta tantas oportunidades?


#SantosHoy

[1] Renato Martínez, Regina Coeli. El Papa: “El resucitado se manifiesta a los que lo invocan y lo aman”, Vatican News, noticia del 22 de abril de 2019. Consultado el 09-04-2020: https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2019-04/papa-francisco-regina-coeli-22-abril-oracion.html [2] Catecismo de la Iglesia Católica, 648-649

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