¿Dios existe?

Actualizado: jun 5

Por Emilio Valdes López


¿No te lo has preguntado o ha habido alguien que te cuestione ello? En la vida de toda persona, sin importar la denominación religiosa, le ha pasado por la cabeza al menos una vez y si no, te invito a que te preguntes en este momento, justo antes de que continuemos juntos…


La existencia de Dios no es realmente tan difícil de explicar como podría aparentar, durante miles de años, los más grandes filósofos de la humanidad se han partido la cabeza intentando llegar a una conclusión de lo que somos y de dónde venimos; Aristóteles, por ejemplo, llegó a la conclusión de que contrario a lo que su maestro Platón pensaba, somos unión de cuerpo y alma, siendo ésta última el principio de vida de todo humano ¿y quién nos la da? O ¿somos simple azar del universo que estemos aquí? El filósofo entendió que tenía que haber algo más, un comienzo pues tenemos un final, así fue como empezamos a vislumbrar lo que se llamaría como «Logos». Cientos de años después llegaría una persona a adentrarnos con mayor profundidad al misterio mismo de Dios y su existencia: Santo Tomás de Aquino.


¿Qué pruebas tenemos de que Dios existe?

Si eres católico de nacimiento, posiblemente sea una fe heredada de tus padres. Si ahora dices ya no serlo, posiblemente sea una rebelión contra la falta de pruebas que nunca se te mostraron. Aunque hayas ido al catecismo para la primera comunión o para la confirmación, posiblemente no te dieran las respuestas que actualmente necesitas en tu formación universitaria, así que vamos a apelar al uso de la razón para empezar hablar de las 5 razones que nos deja Santo Tomás de Aquino:


1. Movimiento. Tus sentidos lo captan y reaccionan ante él; pensamos en un balón de fútbol que está completamente estático en el centro del campo, justo antes de comenzar un partido que sólo es movido por el pie de un jugador, que a su vez el jugador caminó dentro del área, antes de eso llegó en un autobús que se mueve por una pequeña combustión en su motor. Así llegamos a un punto en el que podemos decir que nada es movido por sí mismo, sino que tiene que ser movido por otro, y a la vez éste por otro; el camionero mueve el camión, y éste por su jefe. Así es necesario llegar al primer motor, el que inicia esta serie de movimientos y a su vez no puede ser movido. Scott Hahn en su libro “Reasons to Believe: How to Understand, Explain, and Defend the Catholic Faith”, nos pone otro ejemplo más fácil de entender: imagínense que van en auto y llegan a un cruce que está sobre las vías del tren y ves ciento de vagones pasar, pero no te tocó ver la locomotora que sabes que los está arrastrando, sin embargo el uso de la razón te indica que está ahí, de la misma forma ocurre con el Primer Motor (nosotros lo conocemos como Dios), negarlo solo alargaría el problema de forma infinita.


2. Causa eficiente. Conocemos la ley de causa-efecto, donde todo tiene un por qué: Regresando al ejemplo del fútbol: el balón es movido por el pie del jugador, que a su vez es causado por el pitazo inicial del árbitro que indica el inicio del juego, que éste a su vez es causado porque ambos equipos ya estaban listos para iniciar y la hora había llegado. En el mundo sensible hay un orden de causas eficientes, no hay forma de que una causa eficiente sea su propia causa eficiente, pues tendría que a su vez ir antes de sí misma, siendo imposible. Tampoco puede haber un orden infinito de causas, pues no habría efecto último y estos los vemos a diario. Por lo mismo es necesaria una Causa Eficiente Primera, a la cual conocemos como Dios.


3. Posible y necesario. En el mundo material las cosas pueden existir o no existir. Veamos con el balón que el jugador pateará, tuvo la posibilidad de no existir y que estos usaran otro, lo que implica que esa posibilidad, alguna vez fue una realidad: no existía el balón y este comenzó su existencia por otro (la fábrica, por ejemplo). Las cosas en sí mismas tienen la misma posibilidad de no haber existido, lo que supondría un tiempo en el que nada existió, pero si fuera verdad no habría un tercero que generara la existencia y si estás leyendo esto es porque existes. De igual forma no es posible que todos sean posibilidad, sino que tiene que existir algún ser necesario. Y cualquier ser necesario tiene su necesidad en otro (la fábrica es necesaria para que exista el balón) y por lo mismo que se explicó en la Causa eficiente, no puede haber un infinito de seres necesarios. Por ello sabemos que Dios es el ser absolutamente necesario, siendo Él causa de la necesidad de los demás.


4. Jerarquía de valores. Cuando decimos que un jugador es muy bueno, es porque lo comparamos contra otro que es nuestro ideal de máximo jugador, ya sea Messi o Cristiano Ronaldo, estamos de acuerdo que en lo suyo son los mejores porque, o nunca se había visto nada igual o por tener lo mejor de los mejores. Lo mismo pasa con la bondad, la veracidad, la nobleza y muchos otros valores más. La habilidad de Messi es más o menos cercana o lejana al máximo. Otro ejemplo es el fuego que por ser el máximo de todos los calores es el causal también, en II Metaphys Aristóteles nos dice que al ser el máximo de cualquier género, se vuelve también causa de lo que pertenece a dicho género.


5. Ordenamiento de las cosas. Hemos escuchado que la naturaleza es sabia, pues se mueve siempre de forma astuta buscando lo mejor, nunca al azar. Así como el balón es movido por los jugadores de forma inteligente (aunque a veces no lo parezca) hay alguien con conocimiento e inteligencia que dirige todas las cosas a un fin. A esta persona la llamamos Dios.


Santo Tomás nos abre la puerta a una ventana de explicaciones necesarias con pruebas razonables sobre la existencia del ser a quién llamamos Dios, quizá algo difíciles de vislumbrar a la primera, pero cuando lo meditas, todo comienza a tener sentido y nada está al aire como muchos piensan. Ahora, no son las únicas “razones de nuestra fe”, pero quise abordarlas desde el punto Tomista-Aristotélico porque son las formas que a mi me ayudaron a comprender y fundamentar la existencia de Dios.


La fe y la razón no son opuestas, sino que la última es fundamento de la primera, pero eso es tema para otra ocasión.


#SantosHoy

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