5 Consejos para conseguir una virtud

Por Francisco Pérez


La verdad, no vengo a darte una receta infalible para alcanzar todas tus metas. No estás aquí para terminar el texto y convertirte en la persona virtuosa que siempre deseaste ser, porque sí, lo deseas. Estás aquí para descubrir, por tu cuenta, cual es el camino para ser virtuoso, ésta es simplemente una exhortación para comenzar a andar. Déjame corregir un poco el título, quedaría mejor: 5 consejos para empezar a conseguir una virtud. Así te propongo 5 consejos que te pueden ayudar a comenzar el interminable y fecundo viaje de la sangrienta lucha por la virtud.


1. No leas libros de autoayuda.

Existe una tendencia, muy difundida, que predica la necesidad de la Autorrealización. Es la idea de autonomía total: se la mejor persona que tu puedas llegar a ser, se la mejor versión de ti mismo, amate a ti mismo, etc. La idea suena muy bien, pero olvida algo esencial: el hombre no es capaz de autorrealizarse. Así es, la autorrealización es una mentira. El hombre no puede realizarse desde sí: porque es un ser creado y porque es un ser co-existente. Creado, porque él no se dio el ser, co-existente porque es con los demás.


Dice el Cardenal Joseph Ratzinger: “El hombre es relación y tiene su vida, a sí mismo, solo como relación”. No estamos en relación, sino que somos relación. Si somos con los demás debemos de buscar ,no solo nuestra realización, sino la de nuestros hermanos. Debemos de buscar hacerle la vida más agradable a los que co-existen con nosotros. La virtud surge como un don, un regalo que le doy al prójimo para reconocerlo como hijo de Dios. La virtud no es simplemente para que seas más feliz tú, sino para hacer más feliz a los demás, que inevitablemente te llevará a tu felicidad.


Queda claro esto cuando pensamos en un hombre ordenado, pero ordenado hasta el extremo. Nadie puede tocar su escritorio porque sino se enoja. Si le manchas el saco te grita, si le despeinas se aloca. ¿llamarías a esto virtud? Sería más bien una obsesión. Si la virtud no está ordenada por la caridad no es virtud, sino manía, un “toc” (trastorno obsesivo compulsivo). La virtud, si no es un don, un regalo, no es virtud.


2. Consigue un casco

Cuando uno aprende a ir en bicicleta, un hecho casi inevitable es el contacto directo con el suelo. Caerse forma parte de cualquier aprendizaje. Es normal caerse si no se sabe andar en bicicleta, así como es normal tropezarse cuando uno aprende a caminar. Pero con la virtud sucede algo más complicado.


Adquirir una virtud no es como aprender a caminar. Una vez aprendida la técnica para caminar ésta no se olvida, ya sabrás caminar por el resto de tu vida. Pero la virtud es más como tomar una fotografía, sobre todo si no sabes usar una cámara. Tenemos una cámara profesional y estamos tomando una foto, pero para tomar una foto es necesario enfocar bien, jugar con la luz y con la profundidad, y una vez que todo está perfecto te das cuenta de que pudiste haber enfocado mejor.


La virtud es algo semejante a enfocar una cámara, de repente está perfectamente ajustada y en un instante se desconfigura todo. O, al contrario, está todo desenfocado y a la primera logramos tener el enfoque y el ángulo perfectos. Aquí ya empezamos a moldear nuestro camino para adquirir la virtud. Llegará el momento en el que nos levantaremos por la mañana frescos como verdura, pero no pasará una semana antes de quedarnos dormidos y llegar tarde a la clase de siete. No te preocupes, estás enfocando tu cámara, y cada cámara tiene sus manías.


Por lo tanto, prepárate para las caídas, te caerás más veces de las que crees. Por eso consigue un buen casco para que te duela menos el golpe, y si aprendes a levantarte rápido, mucho mejor. Con la práctica aprenderás a enfocar mejor tu cámara.


3. Consigue con quien cantar

Hay quienes dicen que cantar acompañado es bueno para la salud, para el aprendizaje y para la entonación. Hay escuelas donde se organizan jornadas de canto grupal para fomentar la amistad y la interacción en los grupos. Además, si eres muy malo para cantar, hacerlo acompañado es de gran ayuda a la hora de entonarse, simplemente tienes que seguir a tu acompañante.


Algo parecido sucede con la virtud. Si buscas acompañarte de gente entonada, poco a poco te irás entonando tú también. Si cantas con gente desentonada, te irás desentonando. Este consejo es rápido y sencillo: busca amigos que te ayuden a crecer. Si tus amistades te guían a ser la persona que quieres ser, foméntalas. Si notas que te alejan de tus metas, será mejor que te preguntes si es tu amigo o tu cómplice.


El amigo te ayuda a crecer, crecen juntos. El amigo no solo te aconseja, sino que te acompaña en tu camino a la virtud. El cómplice es condescendiente y te aconsejará como apiadándose de ti, te compadece para que tú te autocompadezcas.

Júntate con alguien entonado, así te será más fácil entonarte.


4. Sé buen Hijo

Un día me dijo un profesor que si quería ser mejor hermano, mejor amigo, mejor padre y mejor madre, tenía que ser primero mejor hijo. En ese momento no comprendí el significado de sus palabras, pero ahora veo su verdadero significado.


Lo más radical en el hombre, lo más profundo, lo más íntimo, es su filiación. Una persona puede ser muchas cosas, exageradamente muchas, pero, como dijimos antes, la persona es una relación, co-existe. No existe la persona sola. La persona es una relación y su relación más importante es la filial. Todos, absolutamente todos, somos hijos. Y no solo hijos de nuestros padres, sino hijos de Dios.


Entonces, lo diré rápido y mal, si quieres tener virtudes, debes de apoyarte en tu Padre. Puedes acudir a él como hijo, como niño pequeño. Cuando el niño aprende a ir en bicicleta va confiado, va confiado porque sabe que si se llega a caer su papá estará ahí para agarrarlo. Si cada día luchas con Dios de tu lado no le temerás al fracaso, tendrás la seguridad de que tu Padre está contigo. Y déjame contarte un secreto: tu Padre es omnipotente.


5. Disfruta

El camino para alcanzar la virtud no tiene una meta. Lo lamento, pero así es. Nunca conquistarás completamente el dominio de la virtud. Pero podrías verlo distinto, la virtud no es una línea que cruzar, nunca vas a ser completamente ordenado ni completamente justo. La virtud es más como un buen par de zapatos, cómodos, justos y duraderos. Al principio serán incómodos, pero después ni los notarás, serán parte de ti. Así que disfruta el viaje y si te amistas con la virtud, el camino será más llevadero.


El pilón

Como última advertencia, déjame recordarte algo importante. Esta vez me valgo de un santo:

Me dices que sí, que quieres.

—Bien, pero ¿quieres como un avaro quiere su oro, como una madre quiere a su hijo, como un ambicioso quiere los honores o como un pobrecito sensual su placer?

—¿No?

—Entonces no quieres.


Decídete a luchar. El primer paso es querer, querer de verdad. Así lucharás y triunfarás con la valentía de un hijo de Dios.


#SantosHoy


  1. Ratzinger, J. (2005).Creación y pecado. Ediciones Universidad de Navarra

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